jueves, 8 de agosto de 2019

Delicias del Perú: recuperar lo que la moda se llevó



Se vá la tercera, queremos agradecer el apoyo de todos ustedes en este reinicio y vamos por una nueva referencia de la gastronomía gasolera. Seguimos descubriendo lugares para comer bien y no dejar medio sueldo en una tertulia. 

Después de dos opciones más bien convencionales no pudimos con nuestra pasión por la comida peruana. El cumpleaños de Juliana sirvió como excusa para encontrar : Delicias del Perú, de Miki y Angelita, un comedor peruano de verdad, con la esencia de la comida autóctona y lejos de los brillos que “gurmetean” los platos tradicionales.
Acá un ceviche mixto es un ceviche mixto y se sirve como en Perú, en un plato ovalado con camote, choclo y canchas, no en uno redondo y decorado con salsa de maracuyá o frutilla.

Al entrar al lugar nos dimos cuenta por donde venía la película y dijimos: “Así era Sabrosura cuándo empezó”. Muchas mesas en un primer salón y más mesas en un segundo salón. Los espacios están bien aprovechados y sin dudas en total deben entrar cerca de 100 comensales. En la entrada suena fuerte Oscar De León, casi todo es salsa, pero luego con el correr de los minutos el sonido del ambiente absorbe la música. Uno se siente como en cualquier bar de Barranco cerquita del Puente de los Suspiros, sólo falta el malecón para ver el mar.



Nos acomodamos en una buena mesa del segundo salón, cerca de la cocina, la barra y el baño. A tiro de todo. La recepción fue buena con las clásicas salsas, una mayonesa casera con el mismo sabor que la salsa de las papas a la huancaína y un aderezo picante que se siente pero no mata. La panera con pancitos en rodajas completaba la recepción que con una cuzqueña negra es la gloria misma. Juanita (la más chiquita del equipo) realizó un grupo comando a la mayonesa casera y se apropió del contenido.

Como era el cumpleaños de Juliana y ella sugirió el menú fuimos derecho al ceviche mixto, su plato favorito. Con velocidad, el pedido llegó a nuestra mesa y confirmamos lo que veníamos notando, Delicias del Perú tiene la esencia de la comida peruana, no escatima en sabores, ni en tamaños, ni en presentación. Una fuente o plato ovalado de loza blanca contiene la preparación más famosa de este tipo de comida. Entra por los ojos y conquista.

Al probarlo, la sensación se confirma y eso es lo más importante. Todo lo que generó la vista en el cerebro, lo confirma el gusto. El pescado se siente como pescado fresco, los tamaños de los cortes son medianos, pero justos, se nota la textura, uno diferencia las variedades, se pueden masticar y saborear. A veces en otros lugares lo sirven demasiado pequeño, que uno no distingue lo que come y otras demasiado grande que incomoda. Acá son exactos. 



Otro punto alto que notamos es que tanto la cebolla como el cilantro y el limón se sienten presentes pero no invaden, permiten que tanto el pescado como los mariscos tengan su sabor particular. Lo mismo ocurre con las canchas, los camotes y demás acompañamientos. Son buenos actores secundarios, pero no son los protagonistas. Nos ha pasado de probar ceviches que tienen más verduras que pescados. Este no es el caso.


A simple vista se ven los langostinos en la cima del plato, acompañados de tubos de calamar cortados en anillos, pulpos, camarones y conchas de abanico. Abajo el pescado y todo coronado con una salsita casera que es el toque de la casa. Con uno comen dos, con dos, tres quedan de cama.
El ceviche de Delicias, es una bomba de sabor, un engaño al sistema, el gol de Zanetti a los ingleses en el 98.


Cuándo pensábamos que eso era todo, pedimos unas porciones de torta húmeda de chocolate y una torta tres leches para cantarle el cumpleaños feliz a Juliana. La tarta tres leches es la mejor que comí en Mendoza, por escándalo. La tradicional receta a base de leche evaporada, leche condensada y crema de leche merece ponerse de píe y aplaudirla cuándo llega. La torta húmeda está muy bien, el sabor justo y con ese ligero gusto que le dá el suero de leche. La torta tres leches la eclipsa un poco, pero los finales de ambas preparaciones son perfectos.

Para tomar aprovechamos que venden gaseosas grandes y como siempre no puede faltar la granadina y la Inka Cola por si  alguien quiere recuperar esos sabores. A la hora de pagar cerramos la ecuación y concretamos que volveremos a Delicias del Perú por la jalea de mariscos, que de verla pasar nos recordó los poemas humanos de César Vallejos.


Pasando números , el ceviche 350, las gaseosas 150 y los postres 90 cada uno. En definitiva por mas o menos de 300 por persona uno puede pasar una gran velada en un lugar agradable y de buena atención, donde su punto alto es la comida. Porque una vez que vayas, seguro como nosotros, vas a querer volver.


El ceviche de Jorge Flores

Es la espera impaciente del ilustre invitado
que acabada ya la misa, libres del pecado,
damos justo el tiempo a que parta del mercado
al gran señor que aquí se ha hecho del pescado.


Si con sus mandamientos el alma ha cumplido
vale darle igual de justo, cual noble sentido,
si en tan buena compañía va bien compartido
el culto de una mesa con tanto colorido.


Ya se abren los limones cantando a su llegada,
la cebolla que en juliana se apura tallada,
bailan la jarana los presentes e ingredientes.


Con ansiado inicio va el picante entre los dientes,
se alzan con el brindis la sazón y los pañuelos
si es nuestro ceviche...digno plato de los cielos!








Abierto de lunes a domingos de 12hs a 01hs.
Formas de pago: Unicamente efectivo.
Pedro Vargas y Sobremonte, Guaymallén. Teléfono:261
4319028






No hay comentarios:

Publicar un comentario

RECOMENDADO

Consejos para hacer las compras en cuarentena

El tiempo de cuarentena nos obliga a tomar algunas medidas a la hora de planificar nuestras compras, la idea es salir lo menos posible...


SUMARIO