Se vá la tercera, queremos agradecer el apoyo de todos
ustedes en este reinicio y vamos por una nueva referencia de la gastronomía gasolera.
Seguimos descubriendo lugares para comer bien y no dejar medio sueldo en una
tertulia.
Después de dos opciones más bien convencionales no pudimos con
nuestra pasión por la comida peruana. El cumpleaños de Juliana sirvió como
excusa para encontrar : Delicias del Perú, de Miki y Angelita, un comedor
peruano de verdad, con la esencia de la comida autóctona y lejos de los brillos
que “gurmetean” los platos tradicionales.
Acá un ceviche mixto es un ceviche mixto y se sirve como en
Perú, en un plato ovalado con camote, choclo y canchas, no en uno redondo y
decorado con salsa de maracuyá o frutilla.
Al entrar al lugar nos dimos cuenta por donde venía la película
y dijimos: “Así era Sabrosura cuándo empezó”. Muchas mesas en un primer salón y
más mesas en un segundo salón. Los espacios están bien aprovechados y sin dudas
en total deben entrar cerca de 100 comensales. En la entrada suena fuerte Oscar
De León, casi todo es salsa, pero luego con el correr de los minutos el sonido
del ambiente absorbe la música. Uno se siente como en cualquier bar de Barranco
cerquita del Puente de los Suspiros, sólo falta el malecón para ver el mar.
Nos acomodamos en una buena mesa del segundo salón, cerca de la cocina, la barra y el baño. A tiro de todo. La recepción fue buena con las clásicas salsas, una mayonesa casera con el mismo sabor que la salsa de las papas a la huancaína y un aderezo picante que se siente pero no mata. La panera con pancitos en rodajas completaba la recepción que con una cuzqueña negra es la gloria misma. Juanita (la más chiquita del equipo) realizó un grupo comando a la mayonesa casera y se apropió del contenido.
Como era el cumpleaños de Juliana y ella sugirió el menú fuimos
derecho al ceviche mixto, su plato favorito. Con velocidad, el pedido llegó a
nuestra mesa y confirmamos lo que veníamos notando, Delicias del Perú tiene la esencia
de la comida peruana, no escatima en sabores, ni en tamaños, ni en presentación.
Una fuente o plato ovalado de loza blanca contiene la preparación más famosa
de este tipo de comida. Entra por los ojos y conquista.
Al probarlo, la sensación se confirma y eso es lo más
importante. Todo lo que generó la vista en el cerebro, lo confirma el gusto. El
pescado se siente como pescado fresco, los tamaños de los cortes son medianos,
pero justos, se nota la textura, uno diferencia las variedades, se pueden
masticar y saborear. A veces en otros lugares lo sirven demasiado pequeño, que uno no distingue
lo que come y otras demasiado grande que incomoda. Acá son exactos.
Otro punto alto que notamos es que tanto la cebolla como el cilantro y el limón se sienten presentes pero no invaden, permiten que tanto el pescado como los mariscos tengan su sabor particular. Lo mismo ocurre con las canchas, los camotes y demás acompañamientos. Son buenos actores secundarios, pero no son los protagonistas. Nos ha pasado de probar ceviches que tienen más verduras que pescados. Este no es el caso.
A simple vista se ven los langostinos en la cima del plato,
acompañados de tubos de calamar cortados en anillos, pulpos, camarones y
conchas de abanico. Abajo el pescado y todo coronado con una salsita casera que
es el toque de la casa. Con uno comen dos, con dos, tres quedan de cama.
El ceviche de Delicias, es una bomba de sabor, un engaño al
sistema, el gol de Zanetti a los ingleses en el 98.
Cuándo pensábamos que eso era todo, pedimos unas porciones
de torta húmeda de chocolate y una torta tres leches para cantarle el
cumpleaños feliz a Juliana. La tarta tres leches es la mejor que comí en Mendoza,
por escándalo. La tradicional receta a base de leche evaporada, leche
condensada y crema de leche merece ponerse de píe y aplaudirla cuándo llega. La
torta húmeda está muy bien, el sabor justo y con ese ligero gusto que le dá el
suero de leche. La torta tres leches la eclipsa un poco, pero los finales de
ambas preparaciones son perfectos.
Para tomar aprovechamos que venden gaseosas grandes y como
siempre no puede faltar la granadina y la Inka Cola por si alguien quiere recuperar esos sabores. A la
hora de pagar cerramos la ecuación y concretamos que volveremos a Delicias del
Perú por la jalea de mariscos, que de verla pasar nos recordó los poemas
humanos de César Vallejos.
Pasando números , el ceviche 350, las
gaseosas 150 y los postres 90 cada uno. En definitiva por mas o menos de 300
por persona uno puede pasar una gran velada en un lugar agradable y de buena
atención, donde su punto alto es la comida. Porque una vez que vayas,
seguro como nosotros, vas a querer volver.
que acabada ya la misa, libres del pecado,
damos justo el tiempo a que parta del mercado
al gran señor que aquí se ha hecho del pescado.
Si con sus mandamientos el alma ha cumplido
vale darle igual de justo, cual noble sentido,
si en tan buena compañía va bien compartido
el culto de una mesa con tanto colorido.
Ya se abren los limones cantando a su llegada,
la cebolla que en juliana se apura tallada,
bailan la jarana los presentes e ingredientes.
Con ansiado inicio va el picante entre los dientes,
se alzan con el brindis la sazón y los pañuelos
si es nuestro ceviche...digno plato de los cielos!
Formas de pago: Unicamente efectivo.
Pedro Vargas y Sobremonte, Guaymallén. Teléfono:261






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